A Eustacio Tarcisio Lorenzo Marcos, ex alcalde de San Felipe Xochiltepec, ya lo estaban esperando. Una camioneta blanca se le emparejó cuando circulaba por la avenida Reforma, en el municipio de Izúcar de Matamoros, y rociaron a su vehículo con balas calibre 7,62, las que disparan los fusiles de asalto que el soviético Mijaíl Kaláshnikov diseñó a mediados del siglo pasado, los AK47.
La agresión es una más en las que se han visto involucradas armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, que en este sexenio se volvieron cada vez más comunes, de acuerdo con las estadísticas que dio a conocer la Procuraduría General de la República (PGR) a una petición de información (folio 0001700069816_065) que presentó esta casa editorial.
De acuerdo con los datos, en los primeros cinco años de este sexenio se registraron un total de 405 averiguaciones previas por delitos de posesión y portación de armas de fuego de grueso calibre, mientras que en el sexenio pasado la cifra fue de 229 casos, es decir, hubo un incremento del 77 por ciento.
Aunque las cifras oficiales solo llegan hasta el cierre de 2015, es decir, aún falta un año por computar por lo que cifra puede seguir creciendo.
Delitos con armas de grueso calibre y crimen organizado
Una revisión hemerográfica nos muestra que el uso de armas de grueso calibre en los delitos está relacionado, la más de las veces, a situaciones en las que está involucrado el crimen organizado.
Algunos ejemplos: en septiembre del año pasado los medios locales reportaron un asalto a la sucursal de Bansefi ubicada en el municipio de Coronango. De acuerdo con las notas, un comando de siete personas que portaban armas cortas y fusiles AK47 sustrajo 100 mil pesos en la violenta acción, al momento de escapar se enfrentó con policías municipales, hiriendo a tres de éstos.
En junio de ese año se registró el homicidio de tres hombres en el municipio de Palmar de Bravo. Los sujetos fueron ejecutados con más de 300 impactos de armas de grueso calibre como R15. De acuerdo con medios locales los tres sujetos llegaron a una tienda ubicada en la calle 6 Norte entre 6 y 8 Oriente en el barrio Guadalupe, perteneciente a la junta auxiliar de San Miguel Xaltepec, para comprar cervezas. Al lugar arribaron otras cinco personas armados, quienes dispararon contra ellos.
Según testigos, la balacera duró tres minutos.
En marzo de ese mismo año, fue detenido en San Pedro Cholula un sujeto de nombre Jesús Sosa quién tenía en su poder un arsenal que incluía, un rifle R15, otra de las armas más usadas por el crimen organizado, y granadas de fragmentación, también se le decomisaron varios chalecos antibalas, equipos celulares y de radiocomunicación, y ropa con el logotipo de la Policía Federal.